20 ABRIL
3 MAYO
2026

20 ABRIL - 3 MAYO 2026

Kaitlin Quevedo derriba a Venus Williams y firma la victoria más grande de su carrera

A sus 20 años, Kaitlin Quevedo ha debutado este martes en un cuadro final WTA 1000. No ha sido un estreno cualquiera. Lo ha hecho en casa, en España, en la Caja Mágica y delante de una leyenda absoluta del tenis mundial: Venus Williams.

Ha sido bastante más que un duelo generacional. Cuando Quevedo nació, el 13 de febrero de 2006, Venus ya había levantado cinco títulos de Grand Slam en individuales, seis en dobles y había pasado 21 semanas como número uno del mundo. La estadounidense, además, sabe bien lo que es brillar en Madrid: fue finalista del torneo en 2010. Por eso, lo de este martes tenía algo de postal imposible. Una joven española arrancando su camino en un WTA 1000 frente a una campeona que ya era historia del tenis antes incluso de que ella llegara al mundo.

Quevedo no se ha arrugado. La española, nacida en Florida, venía lanzada después de convertirse en una de las grandes protagonistas de España en la Billie Jean King Cup, donde aportó dos puntos decisivos ante Eslovenia para sellar el billete a las Finales. Número 140 del ranking mundial, ha dado en Madrid un golpe de autoridad y ha logrado, sin discusión, la victoria más importante de su carrera. No todos los días se tumba a Venus Williams.

La canaria salía a pista sin rastro de nervios. O, al menos, sin que se notaran. Desde el primer juego llevó la iniciativa, atacó con decisión y desbordó a Venus con un arranque fulgurante: 3-0 y dos roturas de servicio. A partir de ahí, lejos de dejarse llevar por la emoción, jugó con cabeza, redujo errores, sostuvo el ritmo y cerró la primera manga por 6-2.

El segundo set cambió de guion. Esta vez era Venus, cinco veces campeona de Grand Slam, la que golpeaba primero para colocarse 3-0 arriba. Parecía el momento de la reacción de la veterana, pero Quevedo volvió a demostrar que lo suyo iba muy en serio. Se recompuso de inmediato y, casi sin dar tiempo a asimilarlo, igualó el parcial.

Entonces llegaron unas gotas, de esas que alteran el ambiente y obligan a bajar el techo, pero no frenan la tensión. Tampoco frenaron a Quevedo. Con 3-3 y deuce, la española firmó uno de los puntos del partido, se fabricó una bola de break y la convirtió en el quiebre que terminó marcando la diferencia.

El resto ya quedó para el recuerdo. 6-2 y 6-4 para Kaitlin Quevedo, en una noche que ya ocupa un lugar especial en su carrera. Por el escenario, por la rival y por la manera. Porque debutar en un WTA 1000 ya era un paso importante. Hacerlo tumbando a Venus Williams, directamente, es otra cosa.