Marta Kostyuk ya está en la primera final WTA 1000 de su carrera. La ucraniana derrotó este jueves a Anastasia Potapova por 6-2, 1-6 y 6-1 en la segunda semifinal del Mutua Madrid Open y frenó la aventura de la primera lucky loser de la historia en alcanzar esta ronda en el cuadro femenino del torneo. Ha sido un partido partido con tres bloques muy definidos: dominio de Kostyuk en el primero, reacción contundente de Potapova en el segundo y nueva imposición de la ucraniana en el tercero, justo cuando más pesaba el billete a la final. Mirra Andreeva será el último obstáculo en la carrera hacia el título más importante de su trayectoria.
“Es increíble, estoy muy orgullosa cómo he manejado el partido, especialmente después de perder mi primer set en el torneo y de una manera tan contundente, pero he sabido mantenerme concentrada y le he dado la vuelta. Es espectacular llegar a mi primera final aquí en Madrid. Es un sueño”, relataba la ucraniana en pista nada más terminar el partido. La realidad es que, a sus 23 años, se mete en la final más importante de su carrera. Pese a perder el equilibrio durante un rato, lo recuperó en el momento exacto y ha terminado ejecutando en el Estadio Manolo Santana el salto más importante de su carrera. Así es Marta Kostyuk. La ucraniana aprendió antes a volar que a ganar partidos grandes. De niña fue acróbata, de las buenas, tanto que llegó a terminar cuarta en unos campeonatos nacionales de Ucrania y formó parte del equipo nacional de gimnasia. Tenía cuerpo de muelle, piernas de resorte y una facilidad natural para hacer en el aire cosas que al común de los mortales ya le cuestan en el suelo. A los once años decidió cambiar la colchoneta por la pista. Quería pasar más tiempo con su madre, Talina Beiko, extenista profesional y entrenadora. Aquella elección, tantos años después, acaba de encontrar una de sus imágenes más redondas en la Caja Mágica.
La conexión con aquella etapa no es sólo biográfica. Kostyuk suele celebrar sus títulos con un backflip, una voltereta hacia atrás en mitad de la pista. La semana pasada, en Rouen, se le olvidó hacerlo después de ganar el segundo título WTA de su carrera. Lo contó estos días en Madrid y dejó caer que quizá este podía ser un buen momento para recuperar la tradición. Estén atentos, si el sábado ven una voltereta sobre la tierra de la Manolo Santana, ya sabrán cómo ha terminado la final.
El recorrido de Kostyuk en este Mutua Madrid Open confirma una semana de mucho nivel. Ha dejado por el camino a Yulia Putintseva, Jessica Pegula, Caty McNally, Linda Noskova y Potapova. Es su séptima participación en el cuadro principal del torneo y nunca había llegado tan lejos. Su mejor resultado anterior eran los cuartos de final de 2025, cuando perdió con la campeona, Aryna Sabalenka.
Potapova había construido una de las historias del torneo entrando en el cuadro como lucky loser y acabó convirtiéndose en la primera jugadora con esa condición en llegar a semifinales en Madrid. Ante Kostyuk buscaba su primera final WTA 1000. La ucraniana, que también perseguía ese estreno, ganó un duelo que llegaba igualado a dos en el cara a cara.
Kostyuk viene de ganar en Rouen y suma a diez sus victorias consecutivas en el circuito, once si añadimos la cosechada en la Billie Jean King Cup. En tierra está firmando una de las mejores primaveras del circuito, sólo por detrás de Mirra Andreeva en número de victorias WTA sobre arcilla en 2026.
Precisamente Mirra será su rival en la final. La joven, que cumplió 19 años ganando a Hailey Baptiste, jugará su tercera final WTA 1000 después de conquistar Dubai e Indian Wells. Kostyuk llega por primera vez a ese escenario y con premio añadido en el ranking ya que se asegura ascender al número 17º de la tabla y hasta el 14º, su mejor ranking de siempre, si gana el título. Mucho en juego, con todos ustedes, el sábado a partir de las 17:00 horas el último capítulo del cuadro individual femenino del Mutua Madrid Open 2026.
