Mirra Andreeva afronta la vida con una madurez impropia de los 19 años que indica su carnet de identidad.
Minutos después de haber perdido la final del Mutua Madrid Open ante la ucraniana Marta Kostyuk por 6-2 y 7-5, la pupila de Conchita Martínez se sentó delante de los micrófonos de la sala de prensa de la Caja Mágica y dio una lección de cómo reaccionar a una dura derrota.
“Hoy es un día complicado para mí, sin ninguna duda, pero cuando hable con mi equipo podremos sacar muchas cosas positivas de este torneo. Han sido dos semanas muy buenas para mí”, señaló la número ocho del ranking WTA. “Ahora toca pensar en el dobles”, añadió de cara a la final que disputará este domingo junto a Diana Shnaider. Puede redimirse en menos de 24 horas.
Andreeva, que buscaba en Madrid su tercer título WTA 1000, tuvo dos pelotas de set al resto en la segunda manga ante Kostyuk, pero las desaprovechó. No obstante, la jugadora admitió que su rival fue mejor en el cómputo global del partido.
“Estoy feliz de cómo he jugado en ciertos momentos. Cuando pierdes no puedes estar contenta del todo y sé que para ganar partidos así tienes que ser muy consistente todo el rato. Ella ha jugado muy bien, ha sido agresiva, ha metido muchos winners y ha ido a por el partido. Por mi parte, nada me ha funcionado especialmente bien”, continuó Andreeva sobre su análisis del partido.
Además, la tenista quiso mandar un mensaje de agradecimiento a su equipo, liderado por Conchita Martínez. “Sé que siempre dan el 100% por mí , cuando las cosas son fáciles y cuando son difíciles. Y sé que a veces no es fácil trabajar conmigo, pero realmente aprecio todo su apoyo y todo lo que hacen por mí. Me ayudan a mantener la motivación para seguir mirando hacia adelante”, dijo Andreeva.
La jugadora de 19 años ha madurado mucho en las últimas temporadas. Y Madrid es un testigo privilegiado de esta evolución. Fue en la Caja Mágica donde Andreeva se dio a conocer al mundo en 2023, cuando con 15 años se plantó en los octavos de final para sorpresa de propios y extraños.
“Ha cambiado mucho cómo afronto los partidos. Aquel año, cuando perdí con Sabalenka, no esperaba mucho de mí. Simplemente quería darlo todo y disfrutar del momento, pero sabía que no me podía reprochar nada si perdía. Ahora es diferente, porque ahora sé lo bien que puedo jugar y lo que la gente espera de mí”, reflexionó Andreeva.
