El hombre tranquilo. El hombre de hierro. Quién diría que es italiano. Calmado, sosegado y quizás sin ese punto latino que caracteriza también a nuestros vecinos del mediterráneo. Así es Jannik Sinner, sin duda, el dominador del mundo del tenis en 2026. El que se ha llevado los cuatro ATP Masters 1000 que se han disputado en la presente temporada.
Nacido en San Candido tiene mucho más que ver, en lo que a carácter se refiere, con sus vecinos germanos que con sus compatriotas romanos. Sólo hay que ver cómo ha celebrado su primera victoria en Madrid. Contento, pero sin euforia. Pausado. Es cierto que el resultado le ha quitado cierto dramatismo a lo habitual en un final de torneo, pero es que Jannik es una auténtica apisonadora. Al jugador de 24 años se le va mutando el estilo arrollador en cancha en algo similar al de Novak Djokovic en otra época.
Lo exhibido este domingo, no solo en pista si no en todas sus reacciones, ha sido la de un auténtico campeón. Si hay algo que caracteriza al deportista que apuntaba a esquiador y se decantó por la raqueta es el sacrificio y el trabajo como filosofía de vida: “Me alegra seguir creyendo en mí. Estoy cumpliendo cada día, en cada entrenamiento, intentando hacer las cosas correctas con la disciplina correcta. Para hacerlo, necesitas tener el equipo adecuado a tu alrededor y yo lo tengo. Estoy muy contento, también por el equipo, esto significa mucho para todos nosotros”.
Sobre las impresionantes cifras que está logrando, Jannik mantiene los pies en la tierra: “Agradezco los cumplidos, pero no vivo por los records. A veces tienes buenos días otros peores, pero siempre intento darlo todo. Un día puede cambiar todo. No me comparo con otros jugadores intento ser la mejor versión de mí mismo. Cada día es diferente”, y ha rematado sobre lo que dicen por sus records: “Soy consciente de lo que hizo el big three, pero yo no me puedo meter ahí.
Eso sí el italiano reconoce que es consciente del nivel que está exhibiendo y no hay otra receta: “Hay mucho trabajo detrás de esto”, reconoció Sinner al poner palabras sobre su gesta. “Es increíble haber ganado cinco Masters 1000 consecutivos. Estoy haciendo cosas increíbles, jugando muy bien. Estoy contento de seguir creyendo en mi, de seguir trabajando del equipo que tengo. Mucha dedicación y sacrificio cada día. Obviamente, significa mucho para mí ver estos resultados. En algún momento van a terminar, es algo normal. Si bajo el nivel me van a superar muy rápido”, ha cerrado con humildad.
Ha tenido tiempo de ser comprensivo con el partido de Zverev y no ha hecho sangre de un doloroso final: “Sascha estaba más cansado y quizás eso le ha generado más nerviosismo. A mi me pasa. El break ha sido muy rápido y creo que eso me ha ayudado. Yo he sido sólido y el resultado ha sido que me he podido llevar la final”.
El italiano quizás esconde sus sentimientos, pero no quiere decir que no sienta. De hecho es muy familiar. Este domingo, día de la madre en España, ha tenido palabras de admiración para sus padres: “Me considero muy afortunado. Cuando tenía trece años dejé mi casa y eso para una madre es muy difícil de aceptar. Fue duro para mí pero más para ellos. He echado de menos estar con ellos. Cuando no estén ahí lo lamentare así que estoy orgulloso de poder tenerlo. Son una gran inspiración para mí, son un modelo. Mi familia nunca ha cambiado. Mis padres me ven como soy es un entorno seguro. En casa nunca hablamos de mis récords. Hay mucho trabajo y rutina y disciplina. Me gusta el viaje, me gusta el proceso. No juego por otros récords.
Por último ha querido despedirse del público madrileño: “Gracias por haberme dado un apoyo increíble. Estoy muy feliz de haber venido aqui. Nos vemos el año que viene”. Que así sea, Jannik, ci vediamo presto.
