Hablar de Aryna Sabalenka en este arranque de Mutua Madrid Open es hablar de la jugadora más dominante del momento. La número uno llega a la Caja Mágica con números que imponen en este 2026. Con 24 partidos disputados en lo que va de temporada, 23 victorias, tres títulos y una sola derrota en la final del Open de Australia. Desde entonces, y en realidad desde hace meses, su regularidad asusta: desde agosto no se ha bajado de las semifinales en ninguno de los torneos que ha jugado.
Ese presente arrollador se encontró además este lunes en Madrid con otro reconocimiento mayúsculo. Sabalenka recibió el lunes el Premio Laureus a la mejor deportista del año pasado, un galardón que la coloca en una dimensión todavía mayor y que ella misma recibió con visible emoción. “Significa mucho”, explicó. “Es una locura pensar que mi nombre va a estar junto al de ganadoras anteriores. Estoy sin palabras, súper honrada y orgullosa”.
Si el circuito tiene hoy una reina, Madrid lleva tiempo sintiéndola como suya. En el último lustro, Sabalenka ha convertido el Mutua Madrid Open en uno de sus territorios predilectos. Suma tres títulos, ha disputado cuatro finales y defiende corona en esta edición. No se baja del último partido del torneo desde 2023 y ha ganado el 85% de sus encuentros en la Caja Mágica. Pocas jugadoras han construido una relación tan sólida y tan reconocible con este escenario en tan poco tiempo. Tres títulos y hambre de más. Así es Aryna
Ella misma explicó el porqué de su rendimiento en la capital de España. No habló de altura, ni de condiciones, ni de táctica. Habló de sensaciones. Del vínculo con la gente. Del ambiente. “Siento que la gente conecta mucho conmigo aquí y me apoya muchísimo”, dijo. “Siempre estoy emocionada por volver a Madrid para sentir la atmósfera del estadio”. Luego remató la receta con una sonrisa: el apoyo de la grada y la comida. A veces las grandes historias también se sostienen en cosas aparentemente simples.
Sabalenka comparece esta vez, eso sí, con una pequeña novedad en su hoja de ruta. Acostumbrada a competir la semana anterior, este año decidió renunciar a Stuttgart. Ella misma reconoció que le dolió no poder estar allí, pero también explicó que el calendario y la acumulación de partidos exigían escuchar al cuerpo. “El plan ideal es abrir un poco más el calendario, mantenerme sana y estar más preparada para mostrar mi mejor tenis en cada torneo”, contó. “Esta temporada mi cuerpo ha estado un poco fuera y he necesitado tiempo para recuperarme y hacer lo correcto”.
Ese discurso encaja con una Sabalenka más madura, más consciente de sus necesidades y también más abierta a los procesos. Lo explicó al hablar de los cambios técnicos que ha ido incorporando en su juego. Admite que modificar hábitos asentados no es sencillo, porque obliga a convivir con la incertidumbre y a asumir incluso que, antes de mejorar, las cosas pueden empeorar, pero también dejó claro que ahí está una de las claves de su evolución: detectar debilidades, atreverse a tocarlas y no acomodarse en el éxito. Este lunes también mencionaba Swiatek algo muy parecido: “En el tenis moderno, o evolucionas o te estancas”.
Madrid vuelve a recibir, por tanto, a una campeona en plena forma, a la vigente defensora del título y a una jugadora que ha hecho de la Caja Mágica uno de los escenarios más favorables de su carrera. Llega con un Laureus recién estrenado, con el mejor balance del curso y con la sensación de que, una vez más, el torneo pasa en buena medida por su raqueta.
Si hay una reina en este inicio de temporada, está en Madrid, además, hace tiempo que actúa aquí como en uno de sus reinos favoritos. No lo duden, viene con hambre de más y buscará en este 2026 levantar su cuarta corona en España.