21 ABRIL
4 MAYO
2025

21 ABRIL - 4 MAYO 2025

Roger Federer: el gran antagonista

A ojos del público en el tenis juegan, casi siempre, las mismas dos personas ‘nuestro’ tenista y el rival. Por fortuna, pese a todos los naturales cambios que el deporte ha experimentado en más de medio siglo, el que otrora fuera llamado el ‘deporte blanco’, por la uniformidad exigida a jugadores y jugadoras, no ha perdido su esencia: la elegancia, una de cuyas principales manifestaciones es el respeto y la cortesía. ‘Nuestro’ tenista es el nuestro, en efecto. Pero el ‘otro’ nunca llega a ser ajeno del todo: en el tenis se entiende que todo protagonista precisa un antagonista y cuanto mayor sea la altura de este, mayor será la del ‘nuestro’.

Quizá en el futuro se piense en Nadal, Federer y Djokovic como tres facetas de un mismo personaje. El ‘Big 3’ que ha dominado el tenis masculino en las primeras décadas del siglo XXI a un nivel nunca antes visto es, en realidad, un solo personaje, un solo actor del mundo del tenis, y por lo tanto este ‘Big 3’ seguirá en activo mientras uno de ellos siga sobre las pistas.

Hace poco más de medio año que el primero de sus miembros, que fue también el primero en entrar en una pista, salió de ellas. Roger Federer colgó la raqueta en la pasada Laver Cup, como sabemos, y el mismo día el Mutua Madrid Open debió pasar a la galería de su mejor historia a uno de los tenistas más queridos y respetados de cuantos han pasado por el Madrid Arena y la Caja Mágica. Y eso que era el archirrival de la máxima estrella. Durante su carrera, a Federer y a Nadal se los vio siempre uno frente a otro. Tras ella ambos serán recordados uno junto al otro.

Desde los primeros tiempos
Roger Federer estuvo entre los 48 que jugaron el primer Tennis Masters Series en la Caja Mágica. No era por entonces protagonista, aunque estaba en la zona alta del elenco. Era solo un joven recién llegado al Top 10, que aún no era campeón de Grand Slam y que por lo tanto, fuera de la gente especializada en tenis había empezado a ser conocido tres días antes del torneo, cuando venció a Carlos Moyà en las semifinales de Viena.

Dio su primera campanada cuando la primera vez que saltó a la pista del Madrid Arena salió de ella como vencedor ante un Marcelo Ríos que había sido número 1 del mundo no hacía tanto (6-4, 6-2). Con todo, siguió moviéndose por los márgenes de la atención popular hasta que al año siguiente debutó como Gran Antagonista, el papel que siempre tendría tanto en la Caja Mágica como en el Madrid Arena.

Aquel año 2003 en el que ya exhibía un título de Wimbledon en su haber venció a Corretja de salida, a Fish en segunda ronda, a Feliciano en cuartos, pero en semifinales Juan Carlos Ferrero defendió con solvencia el número 1 del mundo que entonces ocupaba, venciéndole 6-4, 4-6, 6-4. “Un jugador que tiene en cada uno de sus golpes expresa el saber de los mejores manuales de tenis, pero que los administra con cierta irregularidad”, se escribía en MARCA.

Reinado en Madrid
En temporadas posteriores anuló, o minimizó, ese defecto. Roger Federer estuvo dos años sin visitar Madrid pero cuando volvió, lo hizo para iniciar un reinado en el que no importaron ni rivales como el emergente Novak Djokovic, el joven Rafael Nadal, el Nalbandian que los miraba de cerca ni ningún otro, ni el cambio de superficie y fechas ni, en realidad, nada. Cada año llegaba al Mutua Madrid Open con más Grand Slam que el anterior. En 2004 ya había jugado, y perdido, frente a Rafael Nadal en Miami. El año siguiente le ganó en cinco intensos sets y comenzó esa historia conjunta en la que ambos fueron igualmente admirados y se repartieron los aplausos, incluso durante los partidos. 

En 2006 Roger volvió a Madrid para ganar, sin ceder un set y acabando semifinales y final con 6-0 (6-4, 6-0 a Nalbandian y 7-5, 6-1, 6-0 a ‘Mano de Piedra’ Fernando González en la final). Un año más tarde Nalbandian logró frenarle en el partido decisivo, igual que había hecho antes con Nadal y Djokovic (no mucha más gente lo ha conseguido) y en 2008, el último año del Madrid Arena, dijo adiós ante otro número 1, Murray, en semifinales.

También en tierra
En 2009 el Mutua pasó del otoño a la primavera, de la pista cubierta al aire libre y de la pista dura a la tierra batida. Y llegó, como colofón al torneo, el primer partido entre Nadal y Federer. Fue la final. Y hubo quien dijo que fue una final extraña, que fue un poco átona, con un solo jugador —Roger— llevando tiempo la iniciativa y que fue poco digna —por decirlo de algún modo— de quienes habían disputado un año antes en Wimbledon uno de los mejores partidos de todos los tiempos, si no el mejor. 

Pero es que en la sesión vespertina anterior Nadal había batallado más de cuatro horas (¡en tres sets!) ante Djokovic. Roger ganó 6-4, 6-4: demostró así su convicción de que Nadal no era “invencible” (también era la séptima vez que le ganaba, aunque había cedido 13 veces), confesaba que la Caja Mágica le atraía más que Roland Garros y que volvía a tener esperanzas de ganar allí. 

Y lo consiguió: ese mismo año, aunque no cruzándose con Nadal. Luego se abrió un paréntesis. No volvieron a jugar hasta Madrid 2010, y entonces, así como en la semifinal de 2011, vencería Nadal. Roger sumaría su tercer título madrileño en 2011, el año de la Tierra Azul, y Will Smith le invistió tras el partido como ‘Men in Black’ ante un público que ya le había adoptado como propio.

El adiós de la leyenda
De 2006 a 2012 Roger Federer sumó tres títulos, dos finales y dos semifinales. Ganó 29 de 33 partidos. Y volvió tres veces más. En la edición del Mutua Madrid Open 2019 un Roger que quería prolongar su carrera —ese año ganó cuatro títulos— anunció su retorno a Madrid y Manolo Santana volvió a recibirle, saludando a ese “artista al que todos queremos ver”: Venció a Monfils y Gasquet. Del mismo modo que su injusto adiós de Wimbledon fue una derrota (no por ella, sino por el hecho de que un histórico se vaya perdiendo), el último partido de Roger en Madrid fue un triunfo de Dominic Thiem por 6-3, 6-7(11), 6-4. En el partido 1.201 de su carrera. 

En este 2023, prácticamente por primera vez, el Mutua Madrid Open no deshojará margaritas preguntándose si finalmente Federer aterrizará en Madrid. Eso sí, de algún modo, estará con todos nosotros en el Estadio Manolo Santana, porque esta será siempre la pista en la que jugaban los Tres Grandes.