20 ABRIL
3 MAYO
2026

20 ABRIL - 3 MAYO 2026

David Rodríguez Caballero: “El Mutua Madrid Open me deja soñar y convertir un trofeo en una pieza de arte”

Jannik Sinner, Alexander Zverev, Mirra Andreeva y Marta Kostyuk son los nombres que aspiran este fin de semana a levantar Aphorme, el nuevo trofeo del Mutua Madrid Open. Una pieza de David Rodríguez Caballero inspirada en el saque, el origen del punto y el movimiento del cuerpo en plena competición.

En su casa, en su estudio, David Rodríguez Caballero recibe al visitante rodeado de formas, metal y silencio. Allí, donde las ideas todavía son papel antes de hacerse cuerpo, toma forma el trofeo del próximo Mutua Madrid Open. Habla como trabaja: sin prisa, con precisión y con una fe intacta en el proceso.

Pregunta. ¿Cómo nace esta nueva pieza y cómo llega a encontrarse así, delante de nosotros?

Respuesta. Pues esta escultura trofeo de este año parte de una imagen de prensa, de un fotógrafo que se llama Antonio Calanni. Es una foto que me llama mucho la atención porque recoge un momento del saque de Carlos Alcaraz, con De Miñaur, en su campeonato en Turín, creo que en el Arena de Turín. Es una imagen muy nítida de todo su cuerpo, pero está en movimiento la raqueta, o la herramienta del tenista, junto con el brazo. Entonces, es una imagen, por un lado, muy nítida del cuerpo, pero, por otro, con una especie de forma, como de hacha o de remolino borroso generado por el movimiento, que me capturó y me enamoró, la verdad. A partir de ahí empecé a desarrollar esa idea del saque. Por eso, el título de la pieza es Aphorme, que significa el punto de partida, el origen, en relación con el punto del saque.

P. ¿En sus obras suele mirar a la Grecia clásica o es algo ligado a esta etapa más vinculada al deporte?

R. En mi trabajo en general, no. Es algo que he desarrollado específicamente para la elaboración de la escultura del torneo, porque creo que el deporte tiene mucha vinculación con el arte y me parecía muy bonito enlazarlo con la Grecia clásica.

P. La obra del año pasado, Kineo, era el movimiento de la esfera. Y esta nueva pieza es el movimiento del cuerpo. ¿Ha sido un paso natural de la geometría a la anatomía?

R. Yo creo que sí. El año pasado, Kineo, era el movimiento de la pelota, del propio saque, traducido o partiendo desde una esfera, estructurada a través del pliegue, que es como lo hago yo, y a través de una forma geométrica, que es el triángulo. Y este año es a través del saque, a través del cuerpo, a través, como muy bien dice, de la anatomía del tenista. Al final, esta escultura, o esta idea de Aphorme, habla del saque, de esa ventaja o esa posibilidad que tiene el jugador sobre su contrincante, haciendo una combinación de velocidad, precisión y dirección para colocar el punto.

P. Cuando vio la imagen de Alcaraz sacando, ¿ya tenía una idea preconcebida de lo que podría ser el trofeo o fue ahí cuando entendió por dónde que tenía que empezar?

R. Tenía más que una idea, una sensación, porque el primer paso en el arte generalmente son impulsos, sensaciones, feelings que uno va teniendo y a partir de ahí va desarrollando. En mi caso, lo que hago es desarrollar dibujos muy automáticos a partir de esa sensación. Yo tenía clara una especie de unión de la herramienta con el brazo, una especie de movimiento, de remolino, como algo que centrifuga y que va hacia un punto y que, a la vez, tiene muchísima potencia. A partir de ahí empecé a trabajar con la línea en los dibujos y este es el resultado.

P. ¿Cuánto tiempo puede llevarle todo el proceso creativo, desde los primeros bocetos hasta llegar a una forma definitiva?

R. No hay un tiempo. Depende de la obra, de la inspiración y del desarrollo, de cómo venga todo, de cómo se desarrollen al final las formas. En el caso de esta escultura, por ejemplo, hay muchas idas y venidas. Primero hay una parte de dibujo automático, de sensación, que no se ajusta a un diseño, sino que es un dibujo que yo llamo de pensamiento visual.

P. ¿Como escritura automática?

R. Sí, algo automático, de sensación, de cosas abstractas que me van aproximando y me van definiendo en la cabeza unas formas. Después utilizo ese papel, que es un soporte para el dibujo, lo construyo y empiezo a jugar con maquetas de papel, donde voy haciendo formas tridimensionales vinculadas a esos dibujos. Entonces ya voy concretando mucho más lo que es una forma y, después, otra vez paso al papel, al dibujo, para hacer el diseño o la concreción de la forma. Luego hago una maqueta en metal y, a partir de ahí, voy haciendo correcciones hasta que, algunas veces, se destruye esa maqueta y se da una vuelta atrás. El proceso no es lineal, sino muy poliédrico, de idas y venidas.

P. ¿Ha habido algún momento en el que haya sentido que esa imagen iba a marcar por completo el devenir de la obra?

R. En este caso, este año, sí. Era tan potente la imagen… En otros años no he partido de una imagen. Al final, una imagen marca mucho y limita mucho, como que se apodera de ti. En otros casos partía más de una forma. Por ejemplo, el primer año, que fue Arete, partía de la idea de la raqueta. La raqueta es un óvalo, con un mango, con una prolongación, una forma. Entonces sí que era más complicado, pero teniendo esta imagen tenía muy claro el tema del movimiento y un poco del embudo, de la espiral, que provoca el arranque de algo muy potente.

P. A la hora de hacer esta pieza, ¿ha tenido en cuenta sus anteriores obras vinculadas al Mutua o son autónomas?

R. Todo está vinculado. Al final, el trabajo de un artista es una especie de sedimentación, o de work in progress, donde vas trabajando una obra sobre otra y, al final, hay elementos de siempre. En esta escultura están los dos elementos que he desarrollado en mi obra durante los últimos 25 años: el tema de la curva, básicamente, y el tema del pliegue, que es como un elemento orgánico y un elemento inorgánico. Está la idea del hueco, que genera sombras también, y está la luz, un elemento importantísimo en mi trabajo. Al final, en esta escultura, la luz y las sombras son las que conforman la volumetría. Todo está dentro de mi hilo conductor, de mi lenguaje y de mi trabajo.

P. En cuanto a los materiales, vuelve a aparecer esa combinación de aluminio y latón.

R. Sí, utilizo muchos tipos de metales: aluminio, latón, bronce, cobre, acero… Pero, en este caso, he hecho una combinación, igual que el año pasado en Kineo, de utilizar la plata y el oro, que son el aluminio y el latón, porque al final son los dos materiales que definen el éxito o la victoria. El primero se lleva el oro, el segundo se lleva la plata, y me gustaba que estuvieran ahí porque representan lo que es el último partido, la final.

P. Trabaja mucho con el lijado y la erosión. ¿Cómo juegan la luz y la sombra en las curvas de esta nueva obra?

R. Trabajo con la luz como un elemento físico, es decir, con la luz como materia, siempre, en todo mi trabajo. Lleva un proceso de erosión el propio aluminio, que genera una especie de vibración, una especie de efecto retiniano, por decirlo de alguna manera, donde hay una reflexión específica de la luz, de forma que los metales la atrapan. Entonces, todo esto va generando unas sombras y una luz, al igual que hacían, por ejemplo, los arquitectos en Grecia, que construían a través de la materia, pero tenían muy claro que la sombra era un elemento que configuraba y construía espacios. Aquí es un poco eso: esas sombras son parte del trabajo y definen los espacios a través de los pliegues y las curvas, dando espacios retinianos que no son físicos, pero que están en la percepción.

P. A la hora de terminarla, ¿ha recurrido también a nuevas tecnologías o ha sido un trabajo puramente material?

R. Este año lo he hecho a través de la plancha. Hace dos años lo hice a través de una fundición, porque era la idea de la raqueta y los hilos llevaban unos planos que se cruzaban, que eran simplemente los cables de los hilos de soldadura. Eso sí lo hice a través de la fundición y de un sistema informático para dar una volumetría y estudiar los planos. Pero este año ha sido a través de los planos de mis maquetas de papel. No suelo utilizar programas informáticos porque al final tienen un peligro: son muy efectistas y es muy fácil desarrollar formas a través de eso. Me gusta más desarrollarlo físicamente, a mano, porque creo que generalmente va a favor de la obra. Pero, por supuesto, cualquier tecnología me parece una ayuda para el desarrollo si se utiliza bien.

P. Más allá de su relación natural con el deporte, que el torneo se pusiera en contacto con usted hace cuatro años debió de ser una sorpresa. También habrá una parte de agradecimiento.

R. Sí, totalmente. Fue algo muy inesperado para mí. Nos conocimos en ARCO, donde yo estaba exponiendo con mi galería, y me propusieron hacer el trofeo. La verdad es que Gerard, el presidente, y su mujer, Natalia, son grandes amantes del arte y por eso tuvieron una idea estupenda, que es vincular el arte al deporte. Me lo propusieron y me pareció todo un reto. Y a mí todo lo que sea reto y tenga condicionantes me gusta, porque creo que eso hace evolucionar al artista. Estoy muy agradecido al torneo, al Mutua, porque me da la oportunidad de hacer una cosa diferente. Y además con toda la libertad del mundo, con toda la simpatía y con todo el relajo. Tenemos una relación muy buena y se ha hecho un clic muy bueno.

P. ¿Siente que se está construyendo algo más que un trofeo anual, casi una colección con recorrido?

R. Sí, yo creo que estamos haciendo un trabajo muy fluido y espero que, en el futuro, tenga una repercusión y se arme una colección importante.

P. También hay previstas varias sorpresas en torno a ese recorrido.

R. Exacto. Este año vamos a exponer. El año pasado ya se expuso en la zona VIP, en el túnel en el que están los trofeos, pero este año se van a exponer, yo creo que fuera, los cinco trofeos junto con dibujos preparatorios. Pensamos que eso es importante porque, de alguna manera, se ve un poco cómo piensa el artista y cómo se llega a esa escultura. Todo ese proceso a través del dibujo, porque el dibujo, al final, no tiene trampa. Tú ves una escultura y ha habido una producción, pero el dibujo es una cosa mucho más inmediata, donde no estás pensando absolutamente en nada. A mí por eso me encantan los dibujos. Se van a exponer una selección de dibujos preparatorios de los trofeos, para ver cómo se llega y de dónde parten las cosas.

P. ¿El torneo le marca algún hilo conductor o le da libertad plena?

R. El torneo no me pone ninguna limitación. Evidentemente, sé que estoy dando una altura aproximada, como de unos 50 centímetros, para la colección que se está haciendo, pero no me pone ninguna limitación. Me deja soñar y hacerlo. Yo se lo presento al presidente, a Gerard, y en principio ningún año ha habido ningún problema. Tienen plena confianza y yo creo que ambas partes estamos muy contentas: yo por la confianza que me dan y el respeto que tienen hacia el arte, porque son muy amantes del arte, y ellos también, creo, por los resultados.

P. Ha dicho alguna vez que la mejor obra siempre está por llegar. ¿Eso forma parte de la insatisfacción del artista?

R. Sí, hay dos cosas. Por un lado, hay una gran insatisfacción en las mentes y en las personalidades de los artistas, eso es una realidad, porque es lo que nos mantiene estimulados para seguir haciendo, para ese work in progress que llamamos. Pero también tengo que decir que la mejor obra es la que estamos haciendo en ese momento, por un tema de estímulo, porque es con lo que estás. Yo, cuando escucho presentaciones de libros o de películas, estoy seguro de que el creador ya está pensando en otras cosas y que lo otro ya es pura promoción. Una vez que termino la obra, deja de servirme. A mí no me gusta rodearme de mis obras, sino tener un lienzo en blanco para seguir marcando esa pulsión de hacer nuevas cosas. Entonces, siempre la mejor pieza es la que todavía no existe.

P. ¿Ha podido tener feedback de algunos campeones de ediciones anteriores?

R. Sí. Tuve el privilegio de conocer a Carlos Alcaraz en su primer año, que fue cuando dio el estallido realmente, y fue muy bonito. Al año siguiente, que también ganó el trofeo, ya se veía un cambio importante, no en su personalidad, pero sí en su forma de estar en las cosas. Mi experiencia con Alcaraz fue cariñosísima. Valoró muchísimo el trabajo, más allá de que le interese el arte o no, que no lo sé, pero le pareció especial. Yo creo que era muy consciente de que no solo estaba obteniendo un trofeo, sino una escultura o una pieza de arte que hacía las funciones de trofeo. Y, en general, toda mi experiencia con los jugadores que he conocido y con todos los que se han llevado el premio ha sido muy positiva. Evidentemente, con los españoles es más fácil que con un ruso o con un alemán, pero muy bien. Por ejemplo, Sabalenka fue muy cariñosa también. Con todos tuve muy buenas sensaciones.

P. ¿Nadie le ha dicho nunca que el año siguiente se lo ponga un poco más fácil de levantar?

R. Este año he querido hacer este tipo de base, para que puedan cogerla desde aquí y sea mucho más cómoda. Y, además, que la base tenga menos importancia, porque me ponía un poco nervioso la idea de demasiada base, porque remite demasiado a lo que es un trofeo. Realmente, la concepción que hay aquí es la de hacer una escultura, regalar una pieza de arte.