Un par de horas antes de que Rafael Jódar y Joao Fonseca saltaran a la tierra batida del Estadio Manolo Santana, Jannik Sinner regaló varios halagos a los dos grandes exponentes de la nueva generación de tenistas. “Los nacidos en 2006… Todos son jugadores muy, muy buenos. Es una generación muy fuerte”, los bendijo el número uno del mundo. Y Jódar y Fonseca le dieron la razón al italiano.
El estadio central de la Caja Mágica se abarrotó para ver el gran partido de la jornada. Había muchísimas ganas del Jódar-Fonseca: desde primera hora de la tarde, las instalaciones del Mutua Madrid Open se llenaron de aficionados, muchos de ellos brasileños, que colorearon las gradas hasta pintar un ambiente digno de una noche inolvidable. Jódar y Fonseca respondieron al “hype” que había alrededor del “duelo del futuro” y regalaron un partidazo de los que se recuerdan.
Un winner de derecha a las 00:58 de la madrugada dio el último punto de la victoria a Jódar, que abrochó el triunfo por 7-6 (7-4), 4-6 y 6-1 después de dos horas y diez minutos de partido. Se trata de la undécima victoria para Jódar en esta gira de tierra batida: título en Marrakech, semifinales en Barcelona y ahora a soñar en Madrid. Porque el español se ha plantado ya en octavos de final y su rival el martes será el checo Vit Kopriva, 66º del ranking ATP, y que avanzó de ronda por el abandono del francés Arthur Rinderknech cuando el duelo estaba igualado 6-4 y 3-6.
Son tres partidos en el Estadio Manolo Santana y tres victorias para Jódar, un tenista que juega con una madurez impropia de un chico de 19 años. Este domingo tenía mucha presión sobre los hombros: tras derrotar a Álex de Miñaur en segunda ronda, tenía que confirmar que lo del otro día no había sido casualidad, y encima tenía enfrente a un Joao Fonseca que arrastra siempre una cantidad tremenda de aficionados brasileños. Pero Jódar no sabe nada de nervios. Solo sabe soltar derechazos y reveses supersónicos que besan línea tras línea. No es un jugador de medias tintas el de Leganés.
“Al final sabía que tenía que hacer mi juego en el tercer set. Ha salido todo rodado y estoy muy contento con el nivel que he mostrado en el tercer set. Sabía que Joao era un rival durísimo y sabía que tenía que hacer bien las cosas para llevarme la victoria”, ha señalado Jódar nada más acabar el duelo. “El tiempo dirá si este es un partido que se va a repetir mucho. Hoy hemos tenido un gran nivel los dos y yo le deseo lo mejor para el resto de su carrera”.
Es la primera vez en su corta carrera que Jódar se cuela en los octavos de final de un ATP Masters 1000. Y lo hace en Madrid, en su casa, en su tierra. El sueño no termina. El sueño acaba de empezar.