El tenis es, por encima de todo, un estado de ánimo. Y si hay un jugador que personifica la montaña rusa emocional del circuito, ese es Stefanos Tsitsipas. El griego aterrizó este año en el Mutua Madrid Open envuelto entre interrogantes y alejado de los focos que antes le señalaban como uno de los herederos naturales al trono de la tierra batida. Pero está decidido a recuperar su rugido.
“La arcilla es el lienzo de un artista, saca el tenis más puro y bello”, llegó a decir hace unos años Tsitsipas, finalista de Roland Garros en 2021 y triple campeón del Masters 1000 de Montecarlo. Aquellos títulos parecen ya muy lejanos. El que fuera número tres del ranking ATP atraviesa ahora un momento de muchas dudas: actualmente ocupa el puesto 80 de la clasificación mundial y llegó a la Caja Mágica con el lastre de tres derrotas consecutivas.
Madrid puede ser un bálsamo para Tsitsipas. El tenista griego, finalista en el Estadio Manolo Santana en 2019, debutó el sábado por la noche con una convincente victoria por 6-2 y 7-5 ante el siempre peligroso Alexander Bublik, cabeza de serie número ocho. Su siguiente rival será el español Dani Mérida, una de las grandes revelaciones del Mutua Madrid Open.
Para Tsitsipas, Madrid no es un torneo más; es el escenario donde su tenis fluyó con una elegancia que cautivó al mundo. La capital de España, con su altitud y su rapidez, es el hábitat ideal para su juego porque la altitud potencia su saque y porque esa derecha invertida encuentra ángulos imposibles. Si consigue recuperar la confianza en el revés, en un candidato a todo.
La memoria de la Caja Mágica guarda bajo llave las mejores versiones del griego. Imposible olvidar aquella edición de 2019, donde un jovencísimo Tsitsipas se plantó en la final con 20 años tras una semana de ensueño en la que tumbó a Alexander Zverev y Rafael Nadal. Aquel domingo, solo un Novak Djokovic pletórico pudo frenar al griego, pero el mensaje ya estaba enviado: Tsitsipas había nacido para reinar en la arcilla.
Tres años después, en 2022, Tsitsipas volvió a demostrar su idilio con la tierra madrileña alcanzando las semifinales. En aquella ocasión, Zverev fue su verdugo en un duelo de alta tensión que se decidió por un puñado de detalles. Esos resultados no son casualidad; son el reflejo de un jugador que entiende la geometría de estas pistas y que sabe usar el apoyo del público español para elevar su nivel de competitividad.
Con su balance de 11 victorias y 9 derrotas en 2026, el Mutua Madrid Open le llega en el instante preciso. Tsitsipas quiere despertar para llegar a Roland Garros en las mejores condiciones posibles. Una buena racha de victorias en la Caja Mágica podría cambiar el rumbo de la temporada. Tsitsipas quiere recuperar el rugido en Madrid.