20 ABRIL
3 MAYO
2026

20 ABRIL - 3 MAYO 2026

Alcaraz se sincera en Iguales: “Cuando voy a Murcia, vuelvo al niño de antes”

No puede competir en la Caja Mágica y se nota. Aun así, Carlos Alcaraz quiso estar. Pasó por el torneo, visitó la exposición de la Fundación y ha dejado una conversación en Iguales, el podcast oficial del Mutua Madrid Open, que sirve para dibujar bastante bien al jugador que es hoy: más maduro, más dueño de sí mismo, pero igual de conectado a lo esencial.

Carlos Alcaraz apareció con la sonrisa cercana de siempre, pero también con ese poso inevitable de quien preferiría estar hablando más de tenis y de sensaciones en pista: “Al no poder jugar aquí en Madrid, pues bueno, las sensaciones son un poquito distintas. Estoy bien, pero podríamos estar mejor”.

En ese contexto, en cuanto la charla con Gravesen se aleja un poco del ruido del circuito, apareció Murcia, siempre aparece Murcia. Si Madrid hoy representa la herida de no poder competir, Murcia sigue siendo el refugio, el lugar al que volver cuando el calendario aprieta y los viajes se encadenan. Alcaraz lo explica con la naturalidad. Lo primero que echa de menos cuando está fuera es “dormir en mi cama”. Lo segundo, cómo no, “una buena marinera”. La clave obviamente no está solo en la cama de siempre o en el aperitivo, es algo que va mucho más allá: “Cuando vuelvo a Murcia es como que vuelvo al niño de antes. En cierto modo me olvido que soy tenista y vuelvo a ser la persona que siempre he sido”.

Ahí está seguramente una de las claves del Alcaraz de 2026 y del de siempre en realidad: la necesidad de volver a lo sencillo para no perder el centro: “Hacer las cosas más sencillas del mundo con mis amigos lo que me relaja y lo que me vuelve a la tierra”, reconoce el de El Palmar.

Esa vuelta a lo esencial enlaza bastante bien con la otra gran idea que ha dejado en su paso por Iguales: su evolución mental. Cuando Gravesen le pregunta qué ha cambiado entre 2023 y 2026, Carlitos mira hacia adentro “Tenía muchos altibajos en los que hemos tenido que aprender mucho. Antes la presión y los nervios me podían. Ahora ya me lo tomo con mucha más naturalidad, con mucha más calma, disfrutando en pista”.

En ese crecimiento también entra su relación con el equipo. O, mejor dicho, el lugar que ocupa ahora dentro de esa estructura. Alcaraz lo explicó con mucha claridad. Antes, más joven, escuchaba y seguía casi todo lo que le marcaban. Ahora participa más, decide más, se conoce mejor. “Ahora pues más o menos tengo voz y voto. Puedo opinar, puedo decidir, puedo comunicar lo que necesito y cuándo tengo que parar y cuando necesito entrenar”. No hay ruptura, ni mucho menos, con la gente que le acompaña. Al contrario. Lo que hay es una evolución natural de un jugador que empieza a gobernarse mejor. Que ha crecido. Que sabe escucharse.

Como no podía ser de otro modo se ha hablado también mucho de golf. Porque incluso cuando la conversación se aleja del tenis, Alcaraz sigue encontrando una manera de competir. Le gusta el entorno, la naturaleza, la calma, el hecho de que nadie moleste demasiado, pero, sobre todo, le engancha una cosa: “Lo principal es contra ti mismo”.

Quizás por eso se explica tan bien la relación entre los tenistas y el golf. Es una pelea íntima con uno mismo. “Conforme te vas viendo que vas mejorando, más te va enganchando”, contó. De hecho, cuando le preguntaron por un objetivo personal para 2026 fuera de la pista, no dudó. “Me he propuesto yo un objetivo personal al final de año y es intentar ser hándicap 5 en el golf, ahora estoy en 12 más o menos”, así que no es precisamente una meta pequeña. A Carlitos le gustan los desafíos. También lejos de la raqueta.

Ese hilo llevó a uno de los momentos más divertidos de la charla: su pique con Andy Murray. Ahí apareció un Carlos muy reconocible, competitivo y bromista a la vez. Primero, siendo sincero, pero también muy competitivo: “Tengo que ser honesto aquí. Si jugamos un uno contra uno, me funde, me pega una fundida tremenda, pero ese es mi segundo objetivo a medio plazo. Cuando sea handicap cinco le ganaré”, ha cerrado entre risas.

En el fondo, hasta esa pequeña batalla en el golf encaja bastante bien en el retrato del ganador de siete Grandes. El del campeón que hoy no puede jugar el torneo y lo siente, el del chico que necesita volver a Murcia para reconocerse, el del jugador que ya entiende mejor la presión y el del competidor que, incluso cuando desconecta, sigue encontrando una meta nueva…