Eva Lys ya no está en el cuadro individual del Mutua Madrid Open, pero eso no le resta ni un gramo de actualidad a su paso por Madrid. Al contrario. La alemana dejó en Iguales, el podcast oficial del torneo conducido por Jaime Leal, Gravesen, una de esas entrevistas que sobreviven perfectamente al resultado. La conversación ha ido mucho más allá del tenis. Iba de ella. De su manera de comunicarse, de su humor, de su naturalidad y de esa capacidad para convertir una conversación aparentemente ligera en una radiografía bastante precisa de su personalidad.
Lys se ha convertido en los últimos tiempos en uno de los perfiles más reconocibles del circuito no sólo por lo que hace dentro de la pista, sino también por cómo se muestra fuera de ella. En redes aparece con memes, bromas, momentos cotidianos y reflexiones que la acercan mucho a una generación que tiene sed de autenticidad. En Iguales no cambió el registro. Desde el primer minuto aceptó el juego.
“Sólo quiero tus goofy vibes”, le dijo Gravesen al comienzo de la entrevista. Eva recogió el guante. Hubo conversación sobre Tyler, the Creator, memes imposibles de explicar a una madre, cenas con Coco Gauff, croquetas, tortilla, clubes de Berlín, parmesano en una primera cita y la importancia capital de compartir platos cuando se sale a comer. “Si alguien dice que no quiere compartir la comida, me voy”, bromeó. O quizá no tan broma.
Ese tono explica muy bien parte de su magnetismo. Lys no intenta ser graciosa desde la impostura. Simplemente se permite serlo. Cuando Gravesen le pidió que explicara uno de sus memes a alguien ajeno a ese código generacional, la respuesta fue inmediata: “No puedes”. Después lo desarrolló de forma divertida: “Subo esos memes porque hay un grupo específico de amigos que quiero tener. La gente que no cree que ese meme sea divertido no está en ese grupo”, cerraba entre risas.
Detrás del humor también aparece una deportista que no esquiva los días difíciles. Al hablar del descanso, Lys reconoció que su ideal son “nueve horas” de sueño, aunque ha aprendido a competir incluso cuando los nervios no le dejan dormir. “Puedo ganar partidos con tres horas de sueño”, contó. “A veces me pongo muy nerviosa y no puedo dormir”. Una frase en clave de humor, pero que abre una ventana a una realidad menos luminosa del deporte profesional. Lys lo explica a su manera, directa y sin dramatizar: “Tienes que apartar la miseria cuando entras en la pista y luego, cuando sales, tienes que poder volver a sentirte miserable”.
La sobreestimulación fue otro de los temas de la charla. Lys contó una afición curiosa que tiene. Cuando necesita calmarse la alemana colorea cuadrados en hojas de papel cuadriculado, uno sí y otro no, hasta completar la página. “Cuando termino una hoja perfecta, estoy muy orgullosa de mí misma”, confesó. Puede parecer una anécdota mínima, pero encaja muy bien con su forma de mostrarse: caótica, sensible, divertida y al mismo tiempo necesitada de pequeños rituales de control.
Otro momento divertido ha sido al recordar un reto de ping-pong en Miami, explicó que nadie de Social Media le había avisado de que iban a contar los intentos. Ella sólo sabía que tenía que meter la pelota en el vaso y no se fue hasta lograrlo, aunque le costó más de 70 intentos: “No me voy hasta conseguir lo que quiero”, comentaba a Gravesen entre risas. Competitiva hasta la médula y persistente hasta conseguir lo que se propone.
La entrevista tuvo también un punto muy madrileño. La alemana reconoció que le encanta España, que disfruta mucho con la comida y que la tortilla es una de sus opciones favoritas por la mañana: “Tiene huevos, proteínas, patatas, lo tiene todo”. También se declaró fan de las tapas y de esa cultura de compartir platos que encaja perfectamente con su manera de relacionarse con los demás.
En el cierre, Lys miró a cámara para dirigirse a los aficionados españoles. “Me encanta Madrid y siempre me emociona jugar en España. Los fans son agradables y siempre me siento muy bienvenida”, aseguró. Después pidió apoyo para su partido. Ese encuentro ya forma parte del pasado, pero la entrevista sigue plenamente viva.
Eva Lys se marchó del cuadro individual del Mutua Madrid Open, pero su paso por Iguales deja algo más duradero que un resultado y la confirmación de una personalidad distinta, cercana y muy conectada con el público. Una jugadora capaz de hablar de la presión, del cansancio, de los memes, de Coco Gauff hablando español a franceses y de una rueda de parmesano en una primera cita con la misma naturalidad. No se la pierdan, es una recomendación que roza la obligación.