20 ABRIL
3 MAYO
2026

20 ABRIL - 3 MAYO 2026

Grigor Dimitrov y el arte de jugar con menos ruido

Grigor Dimitrov ha vuelto a pasar por Iguales, el podcast del Mutua Madrid Open conducido por Jaime Gravesen. El búlgaro, invitado por segundo año al espacio, habló de Madrid, de música, de coaching, del flow y del revés a una mano y con una idea de fondo que permea toda la conversación: en un deporte lleno de información, estímulos y tensión, Grigor intenta jugar con el menor ruido posible, tanto dentro como fuera de la pista.

Reconoce que Madrid le ayuda. El búlgaro, que vivió durante unos años en Barcelona, confiesa que venir cada temporada a la capital española le resulta “relajado y fácil”. “Me encanta el ritmo de vida, la gastronomía, los diferentes restaurantes, poder pasear por el centro, visitar los mercados…”, explicaba a Gravesen. En plena primavera madrileña, con el verano ya cerca, es difícil no disfrutar en la capital de España.

Preguntado por la música que escuchaba en sus desplazamientos por Madrid, el que fuera campeón de las ATP Nitto Finales explicó que su gusto no ha cambiado demasiado a lo largo de los años, aunque últimamente se ha vuelto más “jazzy”. “Cuando estoy en tratamientos sólo quiero un ambiente muy relajado por un rato”, contó. “Trato de no estresarme demasiado. Intento calmar un poco mi sistema nervioso”. El próximo mes cumplirá 35 años y, como él mismo reconoció, esa etapa también le obliga a revisar algunas rutinas: “Tengo que trabajar diferentes aspectos de mi vida”.

Esa necesidad de bajar revoluciones conecta directamente con su manera de entender el entrenamiento. Dimitrov ha comentado con especial detalle de la relación con sus entrenadores y de cómo ha ido afinando, con el paso de los años, qué necesita recibir de ellos. Para él, el coaching no es una fórmula cerrada. “Es una combinación no sólo entre los jugadores y los entrenadores, sino de un carácter a otro”, explicó. Cada etapa de una carrera exige cosas distintas, y también cambia lo que el jugador demanda al entrenador y lo que el entrenador puede pedirle al jugador.

Ahora, de nuevo con dos entrenadores en su equipo y con David Nalbandian como una de las voces importantes en su entorno, Dimitrov siente que esa estructura le está ayudando. La razón no está en tener más voces, sino en que esas voces vayan en una dirección parecida. “Tener de nuevo dos entrenadores que tienen una visión similar del deporte sin duda me está ayudando”, señaló. Con su propia experiencia después de tantos años en el circuito, sabe muy bien qué le sirve y qué le sobra. En ese sentido, Dimitrov siempre ha querido limitar mucho lo que le llega durante los partidos. “Ya hay que pensar mucho en la pista”, dijo. “Tienes que tomar decisiones en fracciones de segundo y, si añades aún más información a tu preparación, corres el riesgo de sobrecargarte mentalmente”. Él mismo admite que tiende a darle muchas vueltas a las cosas: “Soy de los que piensan demasiado”. Por eso necesita filtrar. En su caso, el trabajo con el equipo no pasa por acumular instrucciones, sino por elegir bien los mensajes. “Necesito dosificarme en cuanto a lo que recibo del exterior”, explicó. La comunicación con sus entrenadores, por tanto, tiene que ser “de un nivel muy alto”, pero también “directa” y “precisa”. No una lluvia de indicaciones en mitad del ruido, sino información útil, clara y en el momento justo.

En tiempos de coaching en pista, Dimitrov defiende la idea de que hablar menos puede ayudar a jugar mejor. En su caso la relación funciona cuando el mensaje llega limpio y el exceso de información a veces estorba. Entre el jazz, Madrid y la pista, Dimitrov parece tener bastante claro qué busca a estas alturas de su carrera y no es otra que competir con la cabeza lo suficientemente despejada como para escucharse.