Hay elogios que pesan más por quién los pronuncia que por las palabras en sí. En este caso el que se detiene a hablar de una generación entera es Jannik Sinner, número uno del mundo y una de las referencias absolutas del tenis actual, conviene prestar atención. El de San Candido no regala elogios y este domingo no ha escatimado.
El italiano fue preguntado en Madrid por Rafa Jódar. La cuestión venía con contexto: el día anterior se le había visto entrenando junto a la pista del español y también observando durante un rato su último partido. No era una curiosidad menor. Sinner no pasó por allí de casualidad. Estaba mirando. Estaba ‘escuchando’.
“Es un jugador con muchísimo talento”, explicó el italiano sobre Jódar. “Golpea la bola de una manera muy limpia, con una potencia muy natural. Se nota por el sonido, cuando impacta la pelota; sale un sonido muy bueno de la raqueta”.
La frase tiene algo especial porque pertenece al idioma íntimo de los tenistas. El sonido de la bola, la facilidad para generar velocidad, la limpieza del impacto, la manera de moverse. Son detalles que desde fuera pueden pasar desapercibidos, pero que los jugadores detectan enseguida. Sinner no quiso centrarse en resultados y habló de sensaciones en pista.
El italiano no se quedó ahí. Al hablar de Jódar, abrió el plano y señaló directamente a una generación: la de los nacidos en 2006. “Están en un año muy interesante”, dijo. “Están Joao, Jódar, Nicolai, Sakamoto… todos son jugadores muy, muy buenos, y es una generación muy fuerte”.
La lista empieza a tener cuerpo propio. Martín Landaluce, nacido el 8 de enero de 2006, ya es número 99 ATP. Rei Sakamoto, japonés, nacido el 24 de junio, ocupa el puesto 159. Joao Fonseca, brasileño, nacido el 21 de agosto, es el nombre más instalado desde hace tiempo en la conversación internacional y dentro del top treinta mundial. Nicolai Budkov Kjaer, noruego, nacido el 1 de septiembre, aparece ya como número 140. Rafa Jódar, madrileño, nacido el 17 de septiembre, ha irrumpido en el torneo ganando a todo un top ten como es Álex de Miñaur.
Madrid está siendo uno de los primeros grandes escaparates de esa hornada. Jódar y Fonseca se han cruzado en tercera ronda con victoria para el madrileño en un duelo que suena a presente pero también a futuro. De esos partidos que, vistos con el paso del tiempo, quizá acaben teniendo algo de primera página de una rivalidad mayor. Dos jugadores nacidos en el mismo año, con caminos distintos, pero con una ambición parecida y no es otra que entrar cuanto antes en una conversación que hasta hace muy poco parecía reservada para otros.
No son los únicos. Budkov Kjaer también ha hecho ruido en la Caja Mágica. El noruego superó la fase previa, ganó sus dos primeros partidos del cuadro final y se ganó una cita de altura ante Daniil Medvedev por un puesto en los octavos de final. Pase lo que pase contra el ruso, ya se marchará de Madrid con el mejor ranking de su carrera, una prueba más de que el torneo no solo está siendo una experiencia, sino un salto.
La generación de 2006 avanza deprisa, pero no de una sola manera. Fonseca impacta por su madurez competitiva y su capacidad para jugar con una autoridad poco común a su edad. Jódar llama la atención por esa bola limpia que Sinner describió casi con precisión de afinador. Landaluce aporta una trayectoria española de fondo, con una progresión cada vez más estable. Budkov Kjaer ha encontrado en Madrid una plataforma enorme. Sakamoto, campeón júnior del Open de Australia en 2024, representa otra vía de crecimiento desde Asia hacia el circuito profesional.
Todos forman parte de un mismo mapa, aunque cada uno esté escribiendo su historia a distinta velocidad.
Todo sea dicho, Sinner no cae en la comparación fácil. Le preguntaron si el estilo de Jódar podía parecerse al suyo y prefirió no alimentar etiquetas. “No quiero compararlo con Joao ni con nadie más”, vino a decir en otra respuesta. Es una forma elegante de proteger a los jóvenes de una carga prematura. El elogio más valioso no es decir que alguien se parece a Sinner, sino que Sinner haya decidido mirar con atención.
No es futuro lejano. Es una generación que ya suena distinto. Algunos, como Sinner, ya la están escuchando.