20 ABRIL
3 MAYO
2026

20 ABRIL - 3 MAYO 2026

Potapova resucita dos veces y ya es historia del Mutua Madrid Open

Anastasia Potapova estaba fuera del Mutua Madrid Open el martes 21 de abril. Conviene empezar por ahí, porque sin ese dato no se entiende la dimensión de lo que acaba de conseguir en la Caja Mágica. La jugadora austríaca había perdido ante Sinja Kraus en el tercer set de la segunda ronda de la fase previa. Su torneo, en teoría, había terminado. Las maletas estaban hechas.

El tenis, a veces, deja una rendija. Una baja de última hora le abrió la puerta del cuadro principal como lucky loser y Potapova la ha cruzado hasta el fondo. Este miércoles derrotó a Karolina Pliskova por 6-1, 6-7 y 6-4 para firmar el mejor resultado de su carrera hasta la fecha: sus primeras semifinales en un WTA 1000. Para más inri, nunca antes una lucky loser había llegado a semifinales en el Mutua Madrid Open. Además. es la primera jugadora con pasaporte austriaco que alcanza esta cota en un WTA1000. Historia pura.

La narrativa ya era potente antes de empezar el partido, pero lo que ha ocurrido este miércoles en la pista la ha hecho todavía más grande. Durante más de una hora, Potapova jugó como si no tuviera ninguna cicatriz. Ni la derrota en la previa, ni el vértigo de la oportunidad, ni la experiencia de Pliskova parecían pesarle lo más mínimo. Mandó con una autoridad tremenda, a base de cañonazos, pegando la pelota en el momento exacto, entrando con decisión y castigando cada bola corta de la checa.

El marcador lo decía todo: 6-1 y 5-3. Potapova estaba arrasando. Pliskova, antigua número uno del mundo, semifinalista en Madrid en 2018 y dos veces campeona de WTA 1000, parecía desbordada por una rival que lo estaba haciendo prácticamente todo bien. Había ritmo, había pegada, había valentía y había una sensación clara de que el partido caminaba directo hacia una victoria sin sobresaltos.

Pero en el tenis no hay paseos hasta que se da la mano en la red. Con 5-4 y saque, Potapova dispuso de dos bolas de partido. No las aprovechó. Más tarde, con 6-5 y saque, tuvo otra oportunidad para cerrar. Tampoco. Pliskova, agarrada a su experiencia y a ese colmillo competitivo que no desaparece aunque el ranking diga otra cosa, forzó el tie-break y llevó el encuentro al tercer set.

Ahí cambió todo. O, mejor dicho, ahí pudo cambiar todo. Porque después de dejar escapar tres bolas de partido, y empezar la y de ver cómo una victoria que parecía en la mano se transformaba en una tercera manga, lo normal habría sido venirse abajo. Más si cabe cuando Pliskova abría brecha en el tercer set con un break y se adelantaba 3-1. Potapova tenía todos los motivos para quedarse atrapada en lo que acababa de perder. Sin embargo, hizo justo lo contrario.

Se ha recompuesto con una madurez admirable. Volvió a jugar hacia delante, volvió a soltar el brazo y volvió a creer en el plan que la había llevado hasta allí. El tercer set fue una prueba mental de primer nivel. Ya no se trataba solo de pegar más fuerte o de encontrar ganadores. Se trataba de sobrevivir al varapalo, de ordenar la cabeza y de demostrar que la segunda oportunidad recibida días atrás no iba a quedar a medias.

Potapova terminó imponiéndose por 6-4 en el tercer set y ha cerrado una victoria impresionante, de esas que explican una carrera. Porque no solo ha ganado a Pliskova, toda una exnúmero uno del mundo. Ha ganado después de haber estado eliminada del torneo. Ha ganado después de haber visto escapar tres puntos de partido. Ha ganado después de que la inercia pareciera haberse puesto del lado contrario.

Madrid ya tiene una semifinalista inesperada y una historia difícil de mejorar. Anastasia Potapova llegó al cuadro principal como repescada. Hoy, después de una semana de resurrecciones, ya es semifinalista de un WTA 1000 por primera vez en su vida.