20 ABRIL
3 MAYO
2026

20 ABRIL - 3 MAYO 2026

“What a player”

Un mensaje para el mundo. Un mensaje para el tenis. Un mensaje para sus compañeros de circuito. Jannik Sinner se rinde a Rafael Jódar Camacho. El número uno del mundo se ha fundido en un caluroso abrazo tras derrotar al español y segundos después se ha dirigido a la cámara de televisión y ha firmado alto y claro para que todo el mundo lo pueda entender: WHAT A PLAYER (Qué jugador), en referencia al chaval de 19 años al que acababa de derrotar en el Estadio Manolo Santana.

No es un gesto cualquiera. Viene del número uno del mundo. Viene de un tenista que no regala elogios ni se deja llevar por la espuma del momento y viene, además, después de haber tenido que emplearse a fondo para superarle. Lo de Sinner ha sido la última confirmación de algo que se ha ido construyendo durante los últimos diez días en la Caja Mágica. “Ha nacido una estrella”, decía David Ferrer después de ver a Jódar competir en Madrid. Este miércoles Jannik ha hecho suya esa idea. Primero con un abrazo largo y cálido en la red. Después con el mensaje ante la cámara y más tarde, en sala de prensa, con una reflexión mucho más profunda que el simple elogio.

“Lo que está haciendo es increíble. Le deseo solo lo mejor”, explicó Sinner sobre Jódar. “Tiene todo lo que se necesita”. El italiano ya había dado señales de interés antes incluso de cruzarse con él en la pista. Se le vio observando su partido ante Alex de Miñaur en la central, confesó que había visto completo el duelo frente a Joao Fonseca y explicó que le gusta seguir de cerca a los jugadores jóvenes porque sabe que pueden convertirse en rivales habituales en el futuro. No era curiosidad. Era estudio. Era respeto.

Sinner admite que Jódar le ha llevado a un escenario incómodo, exigente “Me ha llevado al límite. Es un jugador increíble”, dijo todavía en pista. “Intenté estar lo más preparado posible porque era la primera vez que jugaba contra él. Para las próximas veces, ojalá volvamos a jugar, él ya sabe qué esperar y yo también sé qué esperar”. Tampoco es de amilanarse el de San Candido.

Sinner reconoce que hubo momentos en los que necesitó aferrarse a su madurez competitiva para salir adelante. “Fue un partido de alta calidad. Tuve un poco de suerte en el segundo set, pero también un poco de experiencia”, añadió.

Entre tantos elogios, sin embargo, Sinner también quiere dejar una advertencia y un ruego. Una pausa. Una llamada a la calma alrededor de un jugador que, de golpe, ha empezado a escuchar palabras muy grandes. “No le empujéis demasiado”, ha pedido el italiano a la prensa. “A veces eso se mete en tu cabeza y es muy difícil sacarlo. Es un chico muy bueno, tiene una gran familia detrás. Su padre parece muy humilde. Tiene una pequeña burbuja, y eso es muy bueno para él”. Es difícil no emocionarse con un talento así, pero son sabias las palabras del transalpino.

Quizás ahí estuvo el mensaje más importante de Sinner. Sabe de lo que habla, lo ha vivido en sus carnes: “Siendo deportista siempre tienes mucha presión. Mi consejo es intentar mantener esa presión lo más lejos posible del presente, aunque sé que siempre habrá mucha conversación fuera de la pista”, explicó. El mensaje en la red nada más terminar va director a esa línea de flotación: “Sigue trabajando. Sigue mejorando”. Esto es solo el inicio le ha venido a decir.

Sinner, por su parte, jugará las semifinales del Mutua Madrid Open por primera vez, después de superar una prueba que le dejó cansado, pero satisfecho. “Estoy increíblemente feliz de estar por primera vez en semifinales aquí. Significa mucho para mí”, confesó.

Antes de pensar en esa siguiente ronda, sin embargo, ha dejado una imagen que ya forma parte del torneo. El número uno del mundo, ganador del partido, deteniéndose para señalar al derrotado. WHAT A PLAYER. Qué jugador. En Madrid, Jannik Sinner también se rindió a Rafael Jódar Camacho.