“Una victoria con sabor a champagne”. Así ha descrito Marta Kostyuk su triunfo en el Mutua Madrid Open 2026, el título más importante de su carrera a los 23 años y su primer WTA 1000. La celebración estuvo a la altura del momento. La campeona se tiró al suelo nada más cerrar la final ante Mirra Andreeva y después cumplió su promesa haciendo un mortal hacia atrás sobre la pista del Estadio Manolo Santana, una tradición que arrastra desde pequeña, cuando fue una de las mejores gimnastas de Ucrania.
Aunque, puestos a hablar de saltos, el verdadero salto mortal lo ha dado su tenis en la capital de España. Corría abril de 2025. Marta Kostyuk llegaba al Mutua Madrid Open con tan solo un triunfo en cuatro ediciones. La Caja Mágica no terminaba de encajar con su juego. No tenía buenas sensaciones y su relación con Madrid parecía atascada. Todo cambió hace doce meses. Llegó algo lesionada, con molestias abdominales después de Stuttgart, y esa limitación le obligó a jugar más agresiva, acortar puntos, asumir riesgos.
Funcionó. En 2025 alcanzó los cuartos de final y sólo la frenó Aryna Sabalenka, después campeona, en un durísimo doble 7-6. Este año fue todavía más lejos. Mucho más lejos. Terminó levantando el trofeo. “Siempre había tenido muy mal récord aquí hasta el año pasado”, explicó Kostyuk después de la final. “Ganar aquí es increíble. Quería disfrutar este partido lo máximo posible, fuera cual fuera el resultado. Ese objetivo lo conseguí, y ganar para mí es sólo un extra”.
Madrid cierra ahora el círculo. Kostyuk no sabe explicar del todo qué cambió en la Caja Mágica, pero sí recuerda el punto de inflexión. “No lo sé”, respondió entre risas cuando le preguntaron por el cambio. “Sandra (Zielinski), mi entrenadora, me dijo hoy que cuando vinimos aquí por primera vez, hace dos años, no entendía por qué no me gustaba jugar aquí, porque las condiciones encajaban muy bien con mi juego. Yo nunca lo había visto así. El año pasado llegué un poco lesionada y eso me dio una perspectiva diferente sobre lo que debía hacer aquí. Funcionó muy bien. Tuve un partido increíble de cuartos el año pasado y este año ha sido incluso mejor”.
La victoria tiene también una lectura más profunda para una jugadora que irrumpió muy pronto en el circuito y que durante años convivió con el peso de esas expectativas. Kostyuk admite que durante mucho tiempo los grandes resultados que consiguió siendo adolescente fueron casi una carga. “A principios de año le dije a mi equipo que por fin sentía que los logros que tuve con 15 años ya no pesaban sobre mí. Viví muchos años en ese estado en el que todo el mundo esperaba grandes resultados. Haberlo hecho tan bien tan joven fue casi como una maldición. Cuando me he liberado de ese peso he tenido libertad para disfrutar este deporte y simplemente jugarlo”.
En ese camino aparece la figura de su madre, que la entrenó durante buena parte de su crecimiento. Kostyuk reconoció que no siempre fue sencillo separar esa relación deportiva de la personal, pero también dejó claro que sigue siendo una persona fundamental en su vida. “Crecí siendo entrenada por mi madre. Nunca es fácil salir de esa relación, teniendo a mi madre como la persona más cercana de mi vida. Siempre la llamo cuando necesito apoyo o simplemente quiero hablar con ella. De hecho, hice una pequeña concentración con ella antes de la gira de tierra, así que definitivamente debería darle las gracias por todas las victorias que he conseguido en el último mes”. Kostyuk ya es campeona de un WTA 1000, ganadora del Mutua Madrid Open y número 15 del mundo, el mejor ranking de su carrera.
Sin duda, Madrid ya era especial en su carrera, ahora todavía más: “Veía este torneo cuando era pequeña y recuerdo aquel año en tierra azul, que me parecía una locura. También todos los nombres que han ganado antes que yo… Nunca pensé que esto pudiera ser posible. Es uno de los torneos más fuertes del año y todo el mundo juega muy bien. Sabe bien, sin duda, pero hoy sólo quiero disfrutarlo”.
Kostyuk sabe el camino que le ha traído hasta aquí y no quiere torcerse: “Soy campeona de un Masters ahora, pero quiero seguir haciendo lo mismo, seguir trabajando y seguir disfrutando este camino. Se trata del viaje, no del destino”.
En Madrid, ese viaje acaba de dar un salto mortal.
