Alexander Blockx nació en Amberes hace 21 años. Quizás su historia en el Mutua Madrid Open tiene algo de aparición inesperada. No porque no hubiera señales. Las había. Venían de lejos. Del número uno mundial júnior, del título en el Open de Australia de esa categoría en 2023, de una final de dobles junto a João Fonseca, de una carrera trabajada en el Challenger, de una final en las ATP Next Gen Finals y de una progresión constante hasta romper la puerta del top 100. Lo inesperado, en realidad, es la velocidad con la que todo ha empezado a ocurrir.
El belga de 21 años, actual número 69 del mundo y ya con plaza asegurada por primera vez entre los cincuenta mejores tras su semana en la Caja Mágica, se ha convertido en uno de los nombres propios del Mutua Madrid Open. El cuarto finalista de menor ranking del cuadro masculino quiere dar este jueves un paso todavía más grande derrotando a Casper Ruud, vigente campeón del torneo, y convertirse en el primer belga que alcanza unas semifinales en Madrid.
Dicho así suena a campanada, y lo es, pero Blockx no ha llegado hasta aquí por accidente.
Su camino en Madrid ha tenido una victoria de esas que cambian la percepción de un jugador. En tercera ronda tumbó a Felix Auger-Aliassime, número cinco del mundo, para firmar el primer triunfo ante un top 10 de su carrera. No fue un golpe aislado, sino una confirmación. Apenas unas semanas antes ya había derrotado a Flavio Cobolli, entonces número 16, en Montecarlo, el día de su 21 cumpleaños y metiéndose en sus primeros octavos de Masters 1000. En Madrid ya está en cuartos. El belga empieza a acumular señales de jugador preparado para discutirle partidos a gente instalada mucho más arriba.
No juega con la urgencia del recién llegado, sino con la calma de quien se ha acostumbrado a construir su camino desde abajo. Su perfil ayuda a entenderlo. Hijo de un atleta de vallas y de una nadadora profesional, Blockx creció en una casa donde la competición era parte del día a día.
En 2023 ganó el Open de Australia júnior derrotando en la final a Learner Tien. Ese mismo torneo también lo vio pelear por el título de dobles junto a João Fonseca, otra pieza de esa nueva generación. Dos años después, volvió a cruzarse con Tien en la finales de la NextGen ATP Finales, esta vez con derrota para el belga. Antes de pisar estos cuartos de final de Masters 1000, ya había ganado títulos Challenger en Kobe, Oeiras, Bratislava y Canberra. En este último, a comienzos de temporada, derrotó al danés Nicolai Budkov Kjær y después a Rafa Jódar en la final. Aquella victoria fue la palanca que terminó de impulsarlo hacia el top 100. Desde entonces, su crecimiento ha sido vertical.
Madrid ha acelerado el proceso. Blockx ya sabe que saldrá de la Caja Mágica entre los cincuenta mejores del mundo. Y si derrota a Ruud, el salto sería todavía más sonoro: se metería en el top 35, superaría a Zizou Bergs y se colocaría como el mejor belga del ranking ATP. No está mal para alguien que hace no tanto todavía estaba explicando su candidatura en pistas Challenger.
El reto, eso sí, es mayúsculo. Casper Ruud no es sólo el campeón de 2025. Es uno de los jugadores más fiables del circuito sobre tierra batida, un especialista en reducir el margen de error ajeno hasta convertir cada intercambio en una pequeña prueba de resistencia. El noruego llega con jerarquía tras superar la durísima batalla frente a Tsitsipas. Ya sabe lo que es ganar este torneo y también sabe cómo manejar partidos en los que el rival viene lanzado, sin nada que perder y con la grada curiosa por ver si hay terremoto.
Puede que Alexander Blockx todavía no tenga el nombre de otros miembros de su generación. Puede que su explosión no haya venido precedida de una campaña de ruido, pero Madrid está viendo nacer algo serio.
